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lunes, 5 de octubre de 2009

40 días por la Vida - Día 12

Cuarenta días por la Vida
23 de Septiembre al 1 de Noviembre 2009
Día 12 - Domingo 04/10/09

“Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el horno eterno. Los sabios resplandecerán con el brillo de la bóveda celeste; los que instruyeron a las multitudes en el camino de la justicia brillarán como las estrellas por toda la eternidad.”
Daniel 12-3
Reflexión

Recordemos que el poseer sabiduría no significa el saber mucho, sino que se trata de uno de los siete dones del Espíritu Santo que nos es concedido gratuitamente a través del sacramento del bautismo y por el cual adquirimos un gusto especial por todo lo que se refiere a Dios o al bien de las almas; nos hace saborear las verdades divinas, apreciarlas y sentir un gran disgusto por todo lo que sea pecado y ofenda a Dios. Pero como todo regalo del Señor, se puede perder por falta de oración, o se puede incrementar a través de ella.

Por eso el que actúa con sabiduría busca agradar a Dios. Si sabemos que su Divino Hijo vino a este mundo para salvarnos a través de su pasión y de su muerte, y que volvería a hacerlo por una sola alma; si sabemos que cada aborto causa dos muertes, la del bebé por nacer y la del alma de la madre, qué misión puede haber más importante que la de enseñar lo que se esconde detrás de esta cruel carnicería de seres humanos que está diezmando generaciones enteras e inundando el mundo en océanos de sangre; qué logro más importante que el de descubrir a los ojos de toda persona lo que se esconde tras la el más infame negocio y la no menos infame manipulación del lenguaje.

Si leemos en el libro del Génesis que Dios le dice a Caín “la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo”, tan solo imaginemos cómo no clamará la sangre de millones y millones de nuestros pequeños hermanos martirizados y muertos diariamente en los centros abortistas del mundo entero.

Recordemos lo que tantas veces se ha repetido: “el mal florece cuando está oculto y las víctimas abundan cuando son invisibles”. No existe hoy en día problema moral más grave que enfrente la sociedad que el del aborto. En nuestras manos está el hacer lo que recomendaba San Ignacio de Loyola, “trabajar como si todo dependiera de nosotros y orar como si todo dependiera de Dios”.

Meditemos también -especialmente en este año sacerdotal- en cuántas almas sacerdotales habremos perdido para este mundo por culpa del aborto. Cuántas vocaciones truncadas aún antes de nacer…… Si una vocación es dada en el momento de la concepción, cuántas vocaciones religiosas se habrán perdido a causa del aborto……..


Intención del día

Roguemos por que se acabe el flagelo del aborto en el mundo y la indiferencia de tantos que aún profesando la fe católica, no se conduelen ante el drama de millones de pequeñas víctimas.

Que podamos todos adquirir la sabiduría para comprender que sí vale la pena luchar –y mucho- por vencer la cultura de la muerte que amenaza con perder no solo infinidad de vidas, sino de almas, y que esto no va a lograrse si no nos comprometemos activamente en abrir los ojos del mundo y hacer despertar las conciencias a la brutal realidad de cada aborto.

Roguemos porque siempre recordemos que toda alma es eterna y creada por Dios para conocerlo y amarlo –la de todo hombre, toda mujer, todo bebe por nacer. Que busquemos no solo nuestra salvación personal, sino la del conjunto de la humanidad, para que todos podamos caminar, habiendo vencido la cultura de la muerte, hacia nuestra salvación repitiendo como San Agustín: “Nos has hecho para Ti, Señor, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti.”

Motivación del día

Frecuentemente, para quienes trabajan activamente en el movimiento pro-vida se les hace difícil entender la razón por la cual mucha gente no reacciona ante el tema del aborto, a pesar de admitir que es algo malo, pero en cambio se indignan profunda y genuinamente ante los maltratos y el sufrimiento de los niños en otras áreas del mundo o en su propio país.

La raíz de este contrasentido se encuentra en la falta de conocimiento sobre los macabros métodos empleados para abortar a un bebé o en el hecho de nunca haber sido confrontados con las fotos de los pequeños cuerpos destrozados de las ya innumerables víctimas.

Es pues nuestra responsabilidad el hacer todo lo posible para que el mundo comprenda la dura realidad del aborto, ya sea a través de imágenes o de descripciones claras y precisas, de modo que la mayor cantidad posible de personas se vean motivadas a trabajar para poner fin cuanto antes a esta espantosa barbarie disfrazada de “derecho humano”.

Que nuestro silencio no sea nunca una terrible culpa con la cual nos presentemos un día ante Dios, pues hay silencios que nos santifican y hay silencios que nos condenan.

Tomemos la firme decisión de no guardar jamás un silencio culpable ante el aborto, sino más bien hablar con efectividad y decisión, instruyendo al que no sabe, para así salvar a los niños de la muerte.

Oración para todos los días

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre, el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén


ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de todos los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y
amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable
de la Vida Humana


Información de interés:

Saber más sobre esta campaña: 40 días por la Vida
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