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lunes, 29 de septiembre de 2014

40 días por la vida 2014_2 día 06

40 días por la vida
Segunda jornada 2014
24 de septiembre al 2 de noviembre
“La revelación del Nuevo Testamento confirma el reconocimiento indiscutible del valor de la vida desde sus comienzos. La exaltación de la fecundidad y la espera diligente de la vida resuenan en las palabras con las que Isabel se alegra por su embarazo. El valor de la persona desde su concepción es celebrado más vivamente aún en el encuentro entre la Virgen María e Isabel, y entre los dos niños que llevan en su seno. Son precisamente ellos, los niños, quienes revelan la llegada de la era mesiánica: en su encuentro comienza a actuar la fuerza redentora de la presencia del Hijo de Dios entre los hombres.”.
SAN JUAN PABLO II
Encíclica Evangelium vitae

Perú_Nancy Freundt  - freundt_nancy@yahoo.es
Reflexión

LA VIGENCIA ACTUAL DEL DERECHO NATURAL

Javier Úbeda Ibáñez; Fuente: Forum Libertas

Los derechos naturales necesitan una legislación positiva que los determine o concrete en función de las diversas circunstancias de lugar y de tiempo. Y como unas y otras son mutables, no cabe la menor duda de que también es mutable la legislación positiva, pero siempre sobre la base del respeto a los derechos que naturalmente tiene el hombre, ya que, por muy diversas y cambiantes que puedan ser las efectivas circunstancias del humano vivir, el ser humano es siempre idéntico en su esencia más radical y profunda, y de esta esencia fija o permanente se derivan unos derechos –y unas obligaciones- que no tienen nada que ver con ningún género de determinaciones ni de cambios de índole accidental.

Por otro lado, también habrá que advertir que hoy se está dando en el campo de la filosofía jurídica una importante revalorización del concepto de los derechos naturales, de tal manera, pues, que tampoco es verdad que estos mismos derechos resulten considerados actualmente, en la totalidad de los casos, como una simple antigualla, ni nada que remotamente lo parezca. ¿Y es que acaso tendría algún sentido el hablar, por ejemplo, de la participación del ciudadano en la determinación del curso de la vida civil, si no se piensa que, en definitiva, esa participación es un derecho de índole natural, por más que la contradigan o la excluyan algunas normas concretas de las legislaciones en algunos países?
Motivación del día

Han pasado casi dos mil años desde que Jesús nos dejara a todos sus discípulos una orden en el momento de subir al Cielo: predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra.  Esta prédica no puede estar divorciada de ningún aspecto de la vida cristiana, en especial aquél de la participación en la vida social y política.  Cualquiera que haya estudiado algo de historia sabe que los países occidentales vivieron una época durante la cual los valores cristianos florecieron e influyeron en toda la sociedad.  Lamentablemente, el laicismo masónico que cobró fuerza en el Siglo de las Luces Malignas logró difundir en todo el mundo cristiano el ateísmo, convirtiendo a la humanidad en esclava del materialismo y adoradora del poder y del dinero -con la lógica consecuencia de una corrupción desbordante- y sujeta a las bajas pasiones alimentadas por la inmoralidad, la impureza, la obscenidad y la procacidad de la que hacen gala actualmente casi todos los medios de comunicación social, dirigidos a infestar las naciones con el espíritu de lujuria, a tal grado que se llegue a justificar la abominación de los actos contra natura, en una permanente ofensa contra Dios nuestro Señor.   Constantemente vemos el triste espectáculo de políticos cobardes  comprometiéndose con el llamado “lobby gay”, una tiranía que se impone en todos los países como parte de la agenda para la despoblación del mundo y la aniquilación de los valores morales que la Iglesia Católica no ha dejado ni dejará nunca de predicar.

Sin embargo, Satanás será derrotado y el plan de Dios para la humanidad se cumplirá.  Es por lo tanto preciso -hoy más que nunca- no solo que los católicos fieles a Dios resistamos a esta apostasía práctica, sino que valientemente fortalezcamos nuestra fe día a día y alcemos nuestra voz para denunciar estas ideologías aberrantes.   Los católicos no podemos quedarnos callados cuando los gobiernos dirigidos por hombres sin Dios dictan leyes que ignoran la Ley de Dios. El Señor y nuestra Santísima Madre no necesitan de grandes ejércitos para vencer al mal; solo necesitan de un pequeño ejército de almas dispuestas a enfrentarse en todo lugar y momento a las fuerzas malignas que predominan en el mundo, que parecen invencibles, pero cuya derrota está decretada desde siempre.  Si así lo hacemos, sin importar el odio y las agresiones que hayamos de soportar, podremos gozar un día de aquella era de paz que está prometida para la Iglesia y para la humanidad con el triunfo del Inmaculado Corazón de María.



Oración del día

¡Oh Espíritu Santo!, llena de nuevo mi alma con la abundancia de tus dones y frutos.

Haz que yo sepa, con el don de Sabiduría, tener este gusto por las cosas de Dios que me haga apartar de las terrenas.

Que sepa, con el don del Entendimiento, ver con fe viva la importancia y la belleza de la verdad cristiana.

Que, con el don del Consejo, ponga los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.

Que el don de Fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación.

Que sepa con el don de Ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, lo falso de lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.

Que, con el don de Piedad, ame a Dios como Padre, le sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.

Finalmente, que, con el don de Temor de Dios, tenga el mayor respeto y veneración por los mandamientos de Dios, cuidando de no ofenderle jamás con el pecado.

Lléname, sobre todo, de tu amor divino; que sea el móvil de toda mi vida espiritual; que, lleno de unción, sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la belleza de tu doctrina, la bondad de tus preceptos y la dulzura de tu amor.

Amén.



ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

Enlaces de interés

Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)



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