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jueves, 19 de enero de 2012

NO MIRES PARA OTRO LADO, LAS CONSECUENCIAS CAERÁN SOBRE TI

¿Afecta al cerebro la Píldora del Día Siguiente?

de Anticonceptivos La Verdad Cidevida, el Lunes, 16 de enero de 2012 a la(s) 22:49
 Mucha hormona y a un ritmo demasiado “subjetivo” en una época crítica de cambio físico y emocional como es la pubertad. ¿Qué pasa en sus cerebros?

Dos años después de que se liberalice en España el uso de la Píldora del Día Siguiente, -dando luz verde al consumo por parte de menores de edad, sin el permiso de sus padres, y sin supervisión médica-, parece necesario reflexionar sobre su uso y sus efectos en las usuarias, ya que su consumo no deja de crecer, especialmente entre las adolescentes.

Con la PDD no se evitan enfermedades de transmisión sexual y preocupan, sobre todo, los efectos que ésta pueda tener en la maduración cerebral de las adolescentes, que se desarrolla al ritmo de las hormonas y a tiempos muy precisos.

La realidad es que para muchas jóvenes este producto hormonal considerado “de emergencia”, se ha llegado a convertir en un método anticonceptivo habitual, tomándola incluso hasta varias veces en un mismo mes.

 Mucha hormona y a un ritmo demasiado “subjetivo” en una época crítica de cambio físico y emocional como es la pubertad. ¿Qué pasa en sus cerebros?

El desarrollo del cerebro exige dos tipos de fenómenos.
El primero se da en la gestación con la formación de las neuronas, su crecimiento y localización en lugares precisos siguiendo un proceso determinado genéticamente y, por tanto, diferente según el sexo.

 Y el otro fenómeno es la formación y desarrollo de las conexiones entre las neuronas, formando así los circuitos neuronales que conducen y procesan la información, y que son propios de cada uno. Porque son las experiencias las que remodelan continuamente las conexiones entre las neuronas sobre la base de un mapa natural heredado.

Ambos procesos – que suponen una autentica impregnación sexual del cerebro- comienzan durante la gestación y alcanzan el máximo con la pubertad, siguiendo un patrón de maduración específico dirigido por las hormonas sexuales.

En la adolescencia, el cerebro madura intensamente siguiendo un esquema espacio-temporal: La onda de maduración avanza de la nuca a la frente y de abajo arriba según la edad y por acción de las hormonas, transformando la materia gris (muchas conexiones neuronales) en materia blanca (conexiones agrupadas en robustas fibras por donde viaja la información a gran velocidad).

 Así, la adolescencia es la época de reordenación del cerebro por la que las estructuras decisivas se renuevan: unas áreas crecen, otras se reducen y otras se reorganizan. En paralelo se produce el perfeccionamiento de facultades cognitivas, capacidad de estudio, lectura, memoria, etc. y de la propia vida afectiva.


Las hormonas, las protagonistas
Las hormonas son las que determinan la velocidad a la que esa onda de maduración alcanza las diversas estructuras, al ejercer sus efectos sobre ellas. Y obviamente, cada hormona, liberada con el cronómetro marcado por la edad de la pubertad, encuentra su área de acción concreta, por lo que su acción se modula de forma precisa y controlada. De esta forma, la llegada de estrógenos se convierte en señal de activación de determinados procesos cerebrales, que a su vez, modifica la onda misma de maduración.

Un hecho físico impresionante que hoy podemos ver con claridad a través de las modernas técnicas de estudio cerebral, que permiten detectar en vivo los cambios morfológicos que se producen durante los procesos de crecimiento y maduración; siendo posible relacionarlos con los diferentes comportamientos y estados emocionales de cada etapa.

Los estrógenos modulan capacidades cognitivas, como aprendizaje y memoria, de comportamiento y la vida afectiva. Capacidades todas humanas y que hombres y mujeres procesan siguiendo diferentes estrategias para llegar a los mismos efectos.

Por ejemplo, algunas actividades o capacidades, como la orientación espacial y la fluidez verbal, dependen de los niveles de estrógenos en las mujeres y varían, por ello, según la fase del ciclo en que se encuentren.

 Efectivamente, la habilidad de las mujeres para las tareas de orientación espacial, genuinamente “masculina”, aumenta tras la menstruación cuando el nivel de los estrógenos es mínimo y ha aumentado el de la testosterona.

 Por el contrario, cuando la concentración de estrógenos aumenta, las mujeres aventajan a los hombres en fluidez verbal, una actividad que requiere el flujo de información de uno a otro hemisferio cerebral.

Es una prueba del efecto de la concentración hormonal en las capacidades de las mujeres.
Un hecho que nos permite comprender el riesgo que para un cerebro inestable, en plena adquisición de su estructura anatómica y funcional madura puede suponer el cambio de los niveles de estrógenos y del carácter cíclico de sus cambios normales de concentración, con la anticoncepción de emergencia, de naturaleza hormonal.

Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
blogs.lainformación.com

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