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miércoles, 23 de febrero de 2011

Cuarenta Días por la Vida 2011_1_11

Cuarenta días por la Vida
13 de Febrero al 24 de Marzo 2011
Día 11

Miércoles, 23 de febrero de 2011
México_Pablo Hernández Franyutti - pablohernandezfranyutti@yahoo.com.mx

"El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón".

SAN PÍO DE PIELTRECINA

Reflexión

La esencia de la vida es el amor, si no hay amor no hay vida.

Oración del día

Oremos para que estas primeras palabras de Jesús, en su ministerio público, puedan ser escuchadas por todos los que han cometido abortos. Que sepan que el Señor los llama a la conversión y que puedan experimentar un arrepentimiento de entrega a la vida.

Motivación del día

Efectivamente si no hay amor, no hay vida: No hay vida Eterna, por eso era necesaria la muerte de Nuestro Señor Jesucristo: El pecado original fue una afronta a Dios, a Él en su Persona, motivo por el cual, lo único que podía compensar tal ofensa, era una reparación que estuviera a la altura o dignidad del ofendido; el Padre Amoroso sufrió el dolor del amor rechazado, por la desobediencia de sus criaturas a las que había coronado como reyes de su creación, a quienes sólo había pedido obediencia, luego entonces el único que podía reparar la ofensa hecha, era su igual, Su Hijo, quien por amor se encarnó para tomar sobre sí todas las afrontas de la humanidad. Sólo él podía decirle al Creador: Yo también he padecido injustamente, sin embargo te ofrezco mi sacrificio para que los perdones. Te lo pido por amor y como igual tuyo que Soy. No hay palabras para expresar lo que implica que el Hijo de Dios Infinito, no criatura como nosotros, sino SU HIJO, haya aceptado sufrir una injusticia que no merecía ni debía, para interceder por nosotros. Soy tu Hijo, soy infinito como tú, la ofensa ha sido recibida por tu misma esencia: Yo los he perdonado, por ello en nombre de tu amor a mí, tú Hijo, tu Igual: Perdónalos, porque yo los he perdonado.

Tan sólo la Santísima Trinidad, Dios Uno y Trino, pueden comprender la Magnitud del amor y sacrificio que tuvo que realizar Jesucristo por todos nosotros: Dios Infinito, Omnipresente y Omnipotente, que se anuló a sí mismo, haciéndose débil, frágil y a merced del ser humano rencoroso y vengativo. Sabiendo que sufriría toda la violencia que jamás había conocido y todo por Amor. Rey que por su dignidad real, nunca había padecido, sin embargo al enterarse que su Padre había expulsado a sus servidores porque lo habían traicionado, Su Hijo se ofrece a su Padre el Monarca Celestial, para interceder y salvar a los que pecaron contra Él, para que no fuesen desterrados del reino. No olvidemos que Jesucristo es ajeno al problema, porque no lo motivó, por lo tanto a él no le afectaba y mucho menos le beneficiaba interceder por nosotros los pecadores, sin embargo a pesar de “no tener vela en el entierro” se ofreció para reparar el daño ocasionado. Sacrificó su realeza, todo su ser. Jesucristo es aquel que se ofreció sin estar involucrado, aceptando padecer y sufrir, sin ser el culpable. Se entregó sin ganar nada para Él en lo personal y aún sabiendo que sería asesinado por quienes moría. ¿Cómo retribuirle a Jesucristo, Dios Inocente Cordero que se sacrificó infinitamente a sí mismo, al hacerse finito, frágil y mortal. Dios que abandonó su Reino en los Cielos para tomar sobre sí la pobreza, la humillación, la miseria, el pecado y el asesinato que Él no merecía “No habéis sido rescatados con oro ni plata, sino con la sangre del Cordero sin mancha” (Pedro 1-18) “lavó nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1-5) Y todo lo hizo por AMOR. Amor que nos concedió la posibilidad de alcanzar la Vida Eterna (si nuestros actos al final, así nos lo ameritan) Bendito sea Dios que la Santísima Virgen María, siempre a Amado por Sobre Todas las cosas, los preceptos de Dios Nuestro Padre y Creador, sino ¿Qué hubiera sido del mundo, si ella como muchas mujeres de ahora, al ver las vicisitudes ocasionadas por el embarazo, hubiera decidido abortar a Nuestro Señor Jesucristo? “En Defensa del Catolicismo: Lo que todo católico debe saber” Lic. Pablo Hernández Franyutti

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:

mira, Padre el número inmenso de niños

a quienes se impide nacer,

de pobres a quienes se hace difícil vivir,

de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,

de ancianos y enfermos muertos

a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor

a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,

la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia

y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,

para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,

la civilización de la verdad y del amor,

para alabanza y gloria de tu Nombre.

Amén


ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,

Madre de los vivientes,

a Ti confiamos la causa de la vida:

mira Madre el número inmenso de niños

a quienes se impide nacer,

de pobres a quienes se hace difícil vivir,

de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,

de ancianos y enfermos muertos

a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar

con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo

el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,

la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia

y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,

para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,

la civilización de la verdad y del amor,

para alabanza y gloria de Dios Creador

y amante de la vida.

Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana


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