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viernes, 20 de marzo de 2015

40 Días por la Vida - 21/3/2015


Sin nuestro sufrimiento, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social.”

SANTA TERESA DE CALCUTA

   
EEUU-HOUSTON_Zeira Becerra – zeira@vidaenmi.org           


Lectura para meditar (tomado del Evangelium Vitae)
« Todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás » (Jn 11, 26): el don de la vida eterna
37. La vida que el Hijo de Dios ha venido a dar a los hombres no se reduce a la mera existencia en el tiempo. La vida, que desde siempre está « en él » y es « la luz de los hombres » (Jn 1, 4), consiste en ser engendrados por Dios y participar de la plenitud de su amor: « A todos los que lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; el cual no nació de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios » (Jn 1, 12-13).
A veces Jesús llama esta vida, que El ha venido a dar, simplemente así: « la vida »; y presenta la generación por parte de Dios como condición necesaria para poder alcanzar el fin para el cual Dios ha creado al hombre: « El que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios » (Jn 3, 3). El don de esta vida es el objetivo específico de la misión de Jesús: él « es el que baja del cielo y da la vida al mundo » (Jn 6, 33), de modo que puede afirmar con toda verdad: « El que me siga... tendrá la luz de la vida » (Jn 8, 12).
Otras veces Jesús habla de « vida eterna », donde el adjetivo no se refiere sólo a una perspectiva supratemporal. « Eterna » es la vida que Jesús promete y da, porque es participación plena de la vida del « Eterno ». Todo el que cree en Jesús y entra en comunión con El tiene la vida eterna (cf. Jn 3, 15; 6, 40), ya que escucha de El las únicas palabras que revelan e infunden plenitud de vida en su existencia; son las « palabras de vida eterna » que Pedro reconoce en su confesión de fe: « Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios » (Jn 6, 68-69). Jesús mismo explica después en qué consiste la vida eterna, dirigiéndose al Padre en la gran oración sacerdotal: « Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo » (Jn 17, 3). Conocer a Dios y a su Hijo es acoger el misterio de la comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la propia vida, que ya desde ahora se abre a la vida eterna por la participación en la vida divina.

Intención/motivación del día

En el primer capítulo del Evangelium Vite, notamos  como la envidia entra en el hombre y lo lleva a asesinar a su hermano. Son muchos los malos sentimientos que inspira el padre de la mentira, y si no estamos atentos, nos lleva también a nosotros a otra sutil forma de homicidio, a pesar de trabajar por la defensa de la Vida. 

Me refiero a que cotidianamente es posible asesinar al hermano con nuestra lengua, con la indiferencia, llegando a vivir a placer la tentación de juzgarlo sin contemplación alguna porque es abortista. 

Pero ¿quién soy yo para creerme mejor persona que el abortista, que es un ser equivocado y que desde el lugar de la Cruz  donde Jesús nos suele ver, podemos aplicarle aquello tan objetivo de que no sabe lo que hace? 

Debo preguntarme: ¿Por qué olvido que él es mí prójimo que camina en la oscuridad de la mentira y que quizás si aún no ha experimentado la conversión es porque yo no oro y ayuno lo suficiente por el?. 

Quizás si él hubiese tenido las bases religiosas que yo he tenido daría buen testimonio. 

Reflexionando en las palabras de la Madre Teresa en nuestra labor Provida debemos tener claro si  estoy respondiendo al llamando a la Santidad o si simplemente estoy brindando asistencia social y por ello me matriculo en un discurso implacable que me da derecho a juzgar, y aunque la labor social no tiene nada de malo, el llamado es más alto en Jesús, porque somos verdaderos defensores de la vida cuando tenemos compasión con la vida del compañero de comunidad, de trabajo, incluso con mi propia familia, si no es así  ¿de que me sirve?

Ésta, no es tarea fácil, debo negarme a mí misma y a este sufrimiento la Madre Teresa lo entiende como la entrega de mí misma, de vaciarme por mi hermano, de !dar hasta que duela!



ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana
ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén



Enlaces de interés
Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

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