Últimas reflexiones

Últimas Reflexiones

miércoles, 13 de octubre de 2010

40 Días por la Vida - 23

Cuarenta días por la Vida
22 de Septiembre al 31 de Octubre 2010

Jueves, 14 de Octubre de 2010

La oración: es lo primero; y con la oración, el trabajo.

SAN JUAN BOSCO

Reflexión

Estar a favor de la vida no salva vidas; ser miembro activo de una asociación Pro Vida, sí.

Intención del día

Pidamos que el Espíritu Santo ilumine las mentes de los gobernantes para que promuevan leyes y acciones que defiendan la paz, la vida y la familia.

Motivación del día



“Para que el mal triunfa en el Mundo, solo hace falta la indiferencia de los hombres buenos”. Escuché, esta frase en la celebración de la noche de los Cristales Rotos, por el cual se recuerda el momento que comienza la persecución a los judíos, es la noche que da inicio al Holocausto judío.

Hoy, estamos ante un nuevo Holocausto. ¿A cuántos seres se les priva de la oportunidad de nacer?, ¿cuántas pequeñas vidas son sesgadas? , y en muchos casos nadie levanta la vos para protestar y protegerlos.

Estamos hoy, igual de indiferentes y somos como quienes veían llevar a los judíos a los campos de concentración y no decían nada.

El mundo es hoy un torbellino de cosas, y no nos damos el tiempo de detenernos, en las cosas realmente importantes, como Dios, la familia, y sin darnos cuenta nos volvemos indiferentes, dejamos que otros se ocupen de esos temas, con la excusa de “no tenemos tiempo.”

Como nos decía, el Padre José Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, los instrumentos humanos somos demasiado frágiles, por ello nos recuerda: “Conciencia de misión no es suficiente, tenemos que estar poseídos por la misión”, si yo no formo parte de un movimiento, cómo voy a cambiar el mundo que me toca vivir, cómo voy a estar poseído por una gran idea y luchar para lograr que la misma sea realidad?

Y agrega el Padre José Kentenich:
“¿Admiten ustedes que es una obra extraordinariamente grande de Dios, una bendición extraordinariamente grande para la humanidad actual si multiplicamos, aunque sólo sea un poco, las existencias de la alegría de la humanidad actual? Por lo tanto, donde yo pueda repartir alegría por mi modo de darme, donde pueda difundir un poco de luz solar a través de mi palabra, de mi vida, allí debo intervenir con ansias porque lo que realizo es una gran acción.” .-

Y qué forma más importante que contribuir al cambio del mundo a la perfecta alegría, que celebrar y defender la vida, especialmente de aquellas personitas por nacer, ser la voz de quienes aun no tienen voz.

El sábado 2 de octubre de este año, tuvimos una gran marcha por la familia en Asunción, Paraguay, el lema era “Queremos un papá y una mamá”, se estaba por aprobar en nuestro país el Marco Regulatorio en materia de educación sexual, que introducía la “perspectiva de género”, y era el inicio para iniciativas sobre la posibilidad del matrimonio homosexual, en mi país. Invité a mi hija de 13 años para que me acompañe, y me dijo: ¿para qué?, nada de lo que hacemos puede hacer que cambie las cosas, qué importancia puede tener que fuéramos a la marcha?

Me fue muy triste escuchar eso, más de mi propia hija, pero puse todo en manos de Dios, le dije que un solo hombre puede cambiar el mundo, que todos tenemos la potestad de cambiar las cosas, que somos un reflejo del rostro de Dios, y que tenemos la chispa divina en nuestro corazón.

La marcha fue un éxito, estuvieron unas quince mil personas durante toda la mañana, el resultado: nos unimos todos los que creemos en la familia como base para la sociedad, fue un encuentro ecuménico de católicos, evangélicos, judíos, “la familia nos unió a todos”, fue una gran fiesta!

Con ello se cumplió la promesa dada por nuestro Señor Jesucristo “DONDE DOS O TRES ESTÁN REUNIDOS EN MI NOMBRE, ALLÍ ESTOY YO EN MEDIO DE ELLOS” (MT 18,20)

Es por ello que debemos no ser indiferentes y no solo preocuparnos, sino ocuparnos y ser parte activa de la de la Defensa de la vida.

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor,a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II
Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolablede la Vida Humana


Enlaces de interés:


Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

1 comentario:

  1. La gente piensa que el mundo cambia solo y no es así, sólo la unión de los hombres, guiados por Dios o por una conciencia clara, pueden hacer que las cosas malas cambien o no se lleguen a producir. Hay que ir a las manifestaciones, pues la voz del pueblo dolido llega a las conciencias de los dormidos, y de muchos que pertenecen a los gobiernos, que se dan cuenta de que no se puede seguir indiferente ante lo malo.
    Y hay que rezar mucho, orar en silencio o en comunidad, para que Dios escuche el clamor y vea que aún podemos ser redimidos por el amor.

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