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viernes, 2 de marzo de 2012

2012 I: 40 días por la Vida - Día 19


Cuarenta días por la Vida
14 de Febrero al 24 de Marzo 2012
Día 19
3/3/2012

Colombia_Margarita Gnecco - margaritagnecco@etb.net.co

“El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón”.

SAN PÍO DE PIETRELCINA

Reflexión

Cristo inocente "se hace pecado" por nosotros.

Oración del día

Pidamos por todos los hombres que yacen inmersos en la cultura de la muerte para que encuentre la luz de la vida.

Motivación del día

Jesús permanece día y noche en el Santísimo Sacramento por amor a ti, porque para El tu eres la persona más importante en el mundo. Solamente  te pide  que reserves una hora  semanal para visitarlo a El.

Monseñor Fulton Sheen un gran defensor de la vida humana y evangelizador Eucarístico, se caracterizaba porque en cada retiro ó sermón hacía una exaltación de la grandeza de la Adoración al Santísimo Sacramento. Unos meses antes de su muerte, lo entrevistaron en  la televisión y le preguntaron: Monseñor,  Usted inspiró a  millones de personas en el mudo. ¿Quién lo inspiró a usted?    ¿Un Papa, un Cardenal, un Obispo, un sacerdote ó quizás una monja?

El contesto que quien lo había inspirado a hacer una Hora Santa diaria fue una niña china de once años de edad. Cuando los comunistas se apoderaron de China, entraron a una iglesia, arrestaron al sacerdote y lo recluyeron en su propia casa, convirtiéndola en cárcel. El párroco aterrado, observó desde la ventana cómo fueron a la iglesia, llenos de odio, destrozaron el Sagrario, tiraron las Sagradas Formas por el piso y se marcharon.

Tal vez ellos no vieron a una niña que estaba de rodillas en oración; era tan pequeña y estaba en la parte de atrás de la Iglesia que ni la notaron ò no le prestaron atención. Esa noche la pequeña regresó evadiendo sigilosamente la guardia de la casa del sacerdote.  Entró  a la iglesia, y una vez allí, rezo  de rodillas una hora santa, para reparar el acto de odio, antes de recibir a su Dios y Señor con su lengua en la Santa Comunión. (En aquella época no se  permitía a los laicos tocar la Hostia con las manos y solamente se podía recibir una vez al día la Comunión)  La pequeña regresó todas las noches, para hacer una hora de oración hasta consumir todas las Hostias consagradas.  El párroco presenciaba esto a la luz de luna desde su ventana. Eran tiempos de persecución y el sacerdote sabía exactamente cuántas Hostias había en el Copón, porque él las había contado y consagrado. Cuando la última Hostia fue consumida, la trigésimo segunda noche, la niña accidentalmente hizo un ruido que despertó al guardia y  fue descubierta en el momento que se retiraba. El guardia la apresó y  la mató a golpes con la culata de su  rifle. Este acto de martirio heroico fue presenciado por el sacerdote  abatido  por el dolor,   quien  sobrevivió para contar la historia.  El Obispo Fulton Sheen escuchó esta historia cuando era seminarista y prometió a Dios hacer una Hora Santa  durante todos los días de su vida sacerdotal, una promesa que mantuvo hasta que murió a la edad de ochenta  y dos años. Si  aquella pequeñita pudo dar testimonio con su vida  de la real y hermosa presencia de Su Salvador en el Santísimo Sacramento, entonces el Obispo se veía obligado a lo mismo.  La pequeña le enseño al Obispo el verdadero amor y celo que se debe tener por la Eucaristía. Cómo la fe puede sobreponerse a todo miedo y cómo el verdadero amor a Jesús en la Eucaristía, debe trascender a la vida misma.   

Para ese entonces Monseñor, ya había inspirado a innumerables obispos y sacerdotes hacer lo mismo.

Pues en la Sagrada Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la iglesia:
Cristo mismo nuestra Pascua. Por lo cual la Eucaristía aparece como fuente y
cima de toda Evangelización”. (Concilio Vaticano II)

Tomado del libro “Cartas a un hermano Sacerdote”  del padre Vincent  Martin Lucia y Monseñor Josefino Ramírez.

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana

Enlaces de interés:

Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

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