Últimas reflexiones

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viernes, 30 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO


Pero debemos saber por qué felicitamos, porque decir las cosas por decirla empiezan a sonar mal y presentar una formalidad vacía de contenido y sin coherencia. Sabemos que es lo que se usa, lo que se entiende por normal, pero también sabemos que no es lo normal.

Porque lo normal es decir lo que se piensa y se hace, ya que de no ser así será una mentira, y mentir no le gusta a nadie, y menos pasar por un mentiroso. Por lo tanto, mi felicitación este año trata de invitar a pensar en que al prometer lo que se desea, no sólo se quede en que suceda, sino también que se viva empezando por mí, que es quien lo proclama y desea.

Es, pues, una felicitación con compromiso adjunto, porque de esa forma no sólo felicito sino que me incluyo en esa felicitación y participo, como integrante de ese mundo, de esa esperanza de construir un mundo mejor.

Y llegado el momento de desear y pedir, elevo mis oraciones para que el mundo tome conciencia de que de espaldas a DIOS será un mundo sin esperanzas y sin sentido, un mundo destinado a la caducidad de perder la alegría y el gozo de vivir eternamente en la presencia de DIOS. Y eso me compromete a vivir con más criterio y compromiso mi fe, mi confianza en DIOS para transmitirla y ser puente, aunque pequeño, de unión entre los hombres y DIOS.

Desear la paz, poniéndola primero en mi corazón con todos aquellos que me rodean, a pesar de sus odios y guerras, en todos los lugares del mundo, sobre todo en aquellos países que matan con las armas, con el hambre, con la marginación, con el desprecio...etc.

Desear la vida como don de DIOS, lo más grande recibido. La vida como medio de alabanza y salvación aunque sea a través de una cruz que nos martiriza y nos entristece. La Cruz de sabernos crucificados como ÉL, y de tomar conciencia que ÉL la comparte con nosotros, como el buen ladrón, a pesar de nuestra ausencia y desesperación. ÉL está allí porque no puede ser de otra forma.

La vida de muchos inocentes que son condenados desde el seno de sus madres, y que necesitan que tu voz y la mía salgan en su defensa, comprometida, constante y dispuesta a la lucha diaria por salvarla de la muerte. DIOS lo ha dejado en nuestras manos, depende ahora de nosotros hasta donde podamos, luego, cuando ÉL lo crea necesario, intervendrá.

Porque el mundo ha sido puesto para que nosotros lo administremos, y DIOS lo respetará hasta que decida su fin. Por eso, muchas vidas dependerán de nosotros, sobre todo la de los más inocentes.

También, no me quiero olvidar de aquellos que no lo ven así, de aquellos que piensan de otra forma. Sólo desear que queramos buscar la verdad, sin segundas intenciones, sin apegos ni egoístas intenciones, sólo deseando el bien de todos aunque pise mis egoísmos o sentimientos posesivos y humanos. Buscando la verdadera libertad que anhela descubrir el bien del otro. Buscando que el mundo sea más humano pero también más libre y que, sobre todo, el hombre encuentre lo que realmente quiere y busca: la vida eterna.

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