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lunes, 31 de octubre de 2011

40 días por la Vida 2011_02_35


Cuarenta días por la Vida
28 de Setiembre al 6 de Noviembre 2011
Día 35
1/11/2011

España_ SALVADOR SEVERO PÉREZ ALAYÓN

“Toda vida es la vida de Dios que se hace presente entre nosotros, aún en un niño que todavía no ha nacido. Nadie tiene derecho a levantar su mano para segarla.”


BEATA MADRE TERESA DE CALCUTA


Reflexión


Al meditar sobre la muerte de Cristo, recordemos las muchas mujeres que han muerto por causa de los supuestos "abortos seguros y legales".

Oración del día


Oremos para que su muerte sea, para otras mujeres, la salvación, para que no cometan ese error trágico.


Motivación del día
Curiosamente, el pasado 28 de octubre, cuando iba a la celebración Eucarística, pasé por una sociedad privada, celebraban el día de Halloween, y sentí pena, porque ese Halloween representa la muerte, y la muerte no se celebra.

Ocurre que hacemos las cosas sin pararnos a pensar. Aceptamos culturas de otros lugares sin pensar que significan ni que celebran, porque nuestra cultura es la cultura de la vida, porque la VIDA ES LO MÁS IMPORTANTE.

En todas partes, la VIDA es el don más preciado que se tiene. Tanto es así que, nadie quiere morir, y todos anhelamos vivir eternamente. Y es que estamos llamados a eso, porque existe quien nos lo ha ofrecido, y quien lo ha cumplido. ÉL ha vencido la muerte, y en ÉL se ha cumplido todo lo profetizado. No son palabras, es pura historia y realidad testimoniada.

Precisamente, el Evangelio del día 28 de octubre (Lc 1, 12-19), nos lo dice, es el momento donde la Iglesia arranca su historia. La elección de los doce constituye la formación del colegio apostólico. Y ellos nos lo han transmitido a nosotros.: “JESÚS VIVE”, porque estamos hecho para la Vida.

Por eso, atentar contra la vida de un niño, “nacido ya en el vientre de su madre desde la concepción”, es privarle del derecho a vivir y de dar su vida en bien de los demás. Muchos nacidos, que pudieron ser condenados a muerte, han sido la salvación de otros. Por eso, gran responsabilidad l@s de aquellos que se atreven a cortar la vida, asesinándol@s, de los niños nacidos en el vientre de sus madres.

Llamo la atención, y me atrevo a corregir a la santa Madre Teresa de Calcuta cuando dice: “a un niño no nacido…”, porque si no ha nacido, todavía no es una persona. Desde el momento de la concepción el niño nace. Nace en el vientre de su madre, y, por lo tanto, es persona.

Persona con derecho a la vida, como tú y como yo. Persona y criatura de DIOS, hijo como tú y como yo. Y que nadie tiene derecho a quitársela. Sea como sea, de la forma que sea y como venga, porque tal como sea, así lo ha formado DIOS y así lo quiere DIOS. Tanto como a ti y a mí.

Somos hijos de DIOS, personas con todos los derechos desde el momento de la concepción. Desde que el espermatozoide fecunda el óvulo. En ese mismo instante nacemos en el vientre de mamá. Más tarde, después de nueve meses, aproximadamente, saldremos a contemplar la luz del sol y a respirar por nuestra cuenta. Entramos en el mundo, pero ya hace nueve meses que hemos sido creados y nacidos en el vientre de nuestras madres.

ORACIÓN ECUMÉNICA


OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana

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