Últimas reflexiones

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sábado, 22 de enero de 2011

¿ES EL HOMBRE LO PRIMERO? (Mc 3, 1-6)


Se nos hace difícil aceptar la autoridad y el poder de otro. Nos cuesta, por nuestro propio orgullo que alguien llegue y nos cambie el salón de nuestra casa. Como algo innato en nosotros brota de nuestro interior el grito de: ¿Quién es este que se atreve a gobernar en mi casa? En mi casa mando yo.
Se me ocurre pensar que algo parecido sucedió en aquellos momentos. La ley, por intereses propios, como ha ocurrido siempre y hoy, prima sobre todo lo demás, incluso sobre el hombre. Pero todos sabemos que eso no es así. Una voz interior nos dice que lo fundamental es el hombre, la persona humana. Y eso lo comprobamos cuando está en juego la salud y, sobre todo, la vida.

JESÚS aprovecha una de esas ocasiones para corregirnos y señalar que el hombre es lo primero, y todo lo demás está en función de él. Y, si el hombre es lo primero, la salud, su propia vida, debe tener prioridad sobre todo lo demás, sobre la ley y sus aplicaciones. Las leyes están hechas para regular la vida y las costumbres del hombre, y también para delimitar sus ambiciones, debilidades humanas y errores, pero nunca para esclavizar al hombre según la ley.

Por ello, la propia vivencia de la vida se escapa a las leyes y normas. Nunca se podrá tipificar ni contener el hecho vivido en la ley, porque este la trasciende y está por encima de ella. Nunca la ley puede contener todas las situaciones que derivan del vivir y acontecer del ser humano. Se necesita, para darle realización, la misericordia que nos enseña JESÚS.

Por eso, la máxima de la ley de DIOS, es el Amor, porque en él está contenido todas las situaciones que el hombre pueda vivir. Con el Amor se arregla todo, se encuentra solución a todo, se justifica y se encuentra la paz a toda experiencia de vida. Con el amor todos los problemas que ahora pasan por nuestra cabeza estarían solucionados, toda parálisis económica, bélica, injusta, violenta, envidiosa, orgullosa, soberbia, injustificada...etc., estaría perdonada y en paz.

Pero eso cuesta, demanda abajarse, despojarse de orgullo, soberbia y ... Y si viene de un aparente carpintero sencillo, manso y humilde, sin poder civil, desconocido, irrelevante... ¿quién es este para actuar así, curar y perdonar en nombre de DIOS? Ayer buscaron pretextos para desoírlo, y hoy se hace lo mismo. El problema no deja de ser el mismo: la soberbia nos deja ciego, no oímos sus palabras ni vemos sus obras.

DIOS mío, que no me deje
llevar por mi soberbia y sea capaz 
de descubrirte en la humildad
de mi pobre corazón.

DIOS mío, la vida, la vida de tantos
niños inocentes, dentro del vientre
de sus madres y fuera, en las familias,
en los pueblos con hambre, en guerras..

DIOS mío, que alargue mi brazo paralizado
por la oscuridad, el poder, la
arrogancia, las riquezas y las 
apetencias que ciegan mi
mente y avivan mi 
indiferencia, para dejar
que seas TÚ quien lo
sanes y lo devuelvas
a la vida. Amén.

1 comentario:

  1. Este domingo (13-02-2011) la lectura del Evangelio me impresionó mucho y creo que viene al pelo de este artículo:

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-37

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: —«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

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