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lunes, 26 de octubre de 2009

40 días por la Vida - Día 33

Cuarenta días por la Vida
23 de Septiembre al 1 de Noviembre 2009
Día 33, Domingo 25/10/09

“Bienaventurados seréis cuando por mi causa os maldijeren, os persiguieren y dijeren toda suerte de calumnias contra vosotros. Alegraos y regocijaos entonces, porque será grande vuestra recompensa en los cielos.”
Mt. 5, 11-12

Reflexión

Aún cuando en el Perú acabamos de conseguir una valiosa victoria contra la píldora del día siguiente, acabamos también de observar con estupor cómo un grupo de personas que, formando una Comisión Especial para revisar el Código Penal, ha dado luz verde para que continúen los intentos, a través del Congreso, de despenalizar el aborto en determinados supuestos, lo que bien sabemos es una estrategia para llegar al aborto a pedido y en cualquier momento o circunstancia. Eso ha quedado ampliamente demostrado en muchísimos otros países. Igualmente siguen en camino otras estrategias para destruir la vida y la familia.

Estas fuerzas del mal, que tienen su raíz en gigantescos intereses políticos, ideológicos y económicos, tienen un poderosísimo aliado: los medios de comunicación.

De estos medios, la televisión es quizás el mayor de los males, porque se introduce en el corazón de nuestros hogares, corrompiendo las almas a través de la pornografía y la violencia e inyectando el veneno del nefasto relativismo moral y de la propaganda atea.

Es así que ha logrado adormecer las conciencias impidiendo que la sociedad reaccione aún ante las graves amenazas que se ciernen sobre ella por medio de leyes infames que atentan contra el derecho más sagrado que posee el ser humano, que es el derecho a la vida.

Es por lo tanto nuestro deber denunciar, exhortar y usar de ser posible esos mismos medios y de no ser posible, la misma calle, para proclamar la verdad. Pues si la mentira y el engaño han logrado esclavizar a la humanidad, solo la verdad podrá hacerla libre.

Intención del día

Del Salmo 8:
Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra…………….…qué es el hombre para que te acuerdes de él………………….. lo coronaste de gloria y dignidad…….
Roguemos porque los hombres podamos finalmente construir un mundo donde la vida de todo ser humano, sin excepción alguna, sea respetada, valorada y protegida por lo que es: la más sublime creación de Dios, coronada de gloria y dignidad.


Motivación del día

Jesús dijo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.”
El mundo cristiano, que ya había recibido la Buena Nueva, se encuentra en un veloz proceso de descristianización gracias al total oscurecimiento de las conciencias.

El flagelo del aborto está conquistando el mundo. La maternidad pareciera a veces no ser ya símbolo de vida, sino de muerte. Las vidas de incontables bebés están en peligro de ser destruidas. Esto es terrible. Pero, si lo pensamos bien, en la economía de la salvación, hay algo aún más terrible, más doloroso que la pérdida de tantas vidas………….y es que….…………todas las vidas del mundo, juntas, no valen lo que vale una sola alma!!!!!

Grandes Doctores de la Iglesia, como San Agustín y Santo Tomás de Aquino, nos aseguran que “vale mucho más y es más importante la salvación de una sola alma, que la salvación corporal de todos los hombres del mundo, e incluso que el mismo mundo y todo el universo”.

Entonces, ¿cómo quedarnos callados ante el escándalo de leyes inicuas que deforman el sentido de la vida, inducen a tanta mujer al aborto, y nos imponen una cultura de muerte que nos pone de espaldas a Dios y a sus designios de salvación? ¿Cómo quedarnos en silencio si podemos descubrir a los ojos de cuantos nos rodean la diabólica naturaleza de este monstruoso crimen?

No cedamos, pues, a la tentación de encerrarnos en la comodidad de nuestros hogares mientras los ejércitos del mal avanzan sin dar tregua. Recordemos que algún día seremos todos juzgados, no sólo por cada vida que pudimos salvar, sino por el alma de cada mujer que abortó a su hijo.
San Juan Crisóstomo escribió: “¿Cómo soportaremos lo que nos espera en la otra vida cuando se nos pida cuenta de cada una de las almas que se nos encomendaron? Porque si al que escandaliza a uno sólo, al más pequeño, le valiera más que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo hundieran en el mar; si todos los que hieren la conciencia de sus hermanos pecan contra el mismo Cristo, ¿qué castigo habrán de sufrir, qué pena merecerán los que son causa de la perdición no de uno sólo, no de dos ni de tres, sino de muchedumbres enteras?

La pérdida de una sola alma es una desgracia tan enorme que no hay discurso que pueda explicarlo. Si su salvación es de tal precio que por ella el Hijo de Dios se hizo hombre y padeció grandes sufrimientos en este mundo, piensa cuán grave castigo acarreará su pérdida. Si en este mundo quien causa la muerte de otro, es reo de muerte, mucho más la merece aquel por quien un alma se condene.”

No olvidemos, entonces, aquella verdad que debe darnos fuerzas para continuar con nuestra labor aún cuando sintamos que nos invade el cansancio y el desaliento:

¡EL PRECIO DE CADA ALMA HA SIDO EL PRECIO DE LA SANGRE DE CRISTO!


Oración para todos los días

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre, el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o
de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II
Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable
de la Vida Humana

Información de interés:

Saber más sobre esta campaña: 40 días por la Vida
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