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viernes, 20 de febrero de 2015

40 Días por la Vida - 21/2/22015


"Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo, si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos, si pudieras ver con tus ojos los campos eternos y los nuevos senderos de luz que atravieso, si pudieras en un instante contemplar como yo, la belleza ante la cual los astros palidecen NO ME  LLORARIAS"

Autor
San Augustín

Lectura para meditar (tomado del Evangelium Vitae)
« ¿Qué has hecho? » (Gn 4, 10): eclipse del valor de la vida
11. Pero nuestra atención quiere concentrarse, en particular, en otro género de atentados, relativos a la vida naciente y terminal, que presentan caracteres nuevos respecto al pasado y suscitan problemas de gravedad singular, por el hecho de que tienden a perder, en la conciencia colectiva, el carácter de « delito » y a asumir paradójicamente el de « derecho », hasta el punto de pretender con ello un verdadero y propio reconocimiento legal por parte del Estado y la sucesiva ejecución mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios. Estos atentados golpean la vida humana en situaciones de máxima precariedad, cuando está privada de toda capacidad de defensa. Más grave aún es el hecho de que, en gran medida, se produzcan precisamente dentro y por obra de la familia, que constitutivamente está llamada a ser, sin embargo, « santuario de la vida ».
¿Cómo se ha podido llegar a una situación semejante? Se deben tomar en consideración múltiples factores. En el fondo hay una profunda crisis de la cultura, que engendra escepticismo en los fundamentos mismos del saber y de la ética, haciendo cada vez más difícil ver con claridad el sentido del hombre, de sus derechos y deberes. A esto se añaden las más diversas dificultades existenciales y relacionales, agravadas por la realidad de una sociedad compleja, en la que las personas, los matrimonios y las familias se quedan con frecuencia solas con sus problemas. No faltan además situaciones de particular pobreza, angustia o exasperación, en las que la prueba de la supervivencia, el dolor hasta el límite de lo soportable, y las violencias sufridas, especialmente aquellas contra la mujer, hacen que las opciones por la defensa y promoción de la vida sean exigentes, a veces incluso hasta el heroísmo.
Todo esto explica, al menos en parte, cómo el valor de la vida pueda hoy sufrir una especie de « eclipse », aun cuando la conciencia no deje de señalarlo como valor sagrado e intangible, como demuestra el hecho mismo de que se tienda a disimular algunos delitos contra la vida naciente o terminal con expresiones de tipo sanitario, que distraen la atención del hecho de estar en juego el derecho a la existencia de una persona humana concreta.
Intención/motivación del día

 Estimados amigos, quiero compartirles uno de los regalos más hermosos que Dios me ha permitido vivir en el apostolado próvida, justo esta Navidad, se cumplían 4 años de la partida a cielo del ser humano mas hermoso y valiente que he conocido, con apenas horas y días de nacido me enseñó con firmeza y sin duda alguna, que toda vida humana es valiosa y debe ser respetada, que no existe ser humano, en cualquier condición en la que no podamos ver, mirar, sentir, palpar, la presencia de Dios.

El era Omar de Jesús nació con anencefalia (ausencia de gran parte del cerebro y del cráneo) y por esa razón le decretaron pena de muerte a los 5 meses de embarazo, con el apoyo de voluntarios provida y de varios benefactores, la valentía sus padres que  dijeron SI a la Vida, luego de 5 meses de estar entre nosotros, enseñarnos a amar la Voluntad de Dios con alegría y esperanza, hoy está junto a Dios y seguro estará intercediendo por cada uno que lo acompañamos en su lucha por vivir, hoy tenemos un Angelito que día a día, en el Corazón del Señor intercede por todos nosotros. Adjuntamos un testimonio de su vida, para que podamos confirmar que “el hombre viviente, constituye el camino primero y fundamental de la Iglesia”.


ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana

ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén
Enlaces de interés
Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

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