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viernes, 5 de octubre de 2012

40d por la Vida 2012 II - 11


Cuarenta días por la Vida
26 de Setiembre al 4 de Noviembre 2012
Día 11 – 06/10/2012

Honduras_María Elena de Quan - malenadequan@gmail.com


"“La devoción a la Virgen, en las almas cristianas, despierta el impulso sobrenatural para obrar como domestici Dei —como miembros de la familia de Dios.”".

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER

Reflexión

Jesús no fue condenado por el poder de la gente malvada. Él fue condenado por el silencio de la gente buena. El silencio siempre ayuda al opresor, nunca a la víctima.

Oración del día

Oremos por las personas que son indiferentes ante la cultura de la vida, por todos aquellos que están envueltos en el relativismo, en el pensar que mientras no les afecte a ellos respetan la libertad de los demás. 


Motivación del día

Educar en el amor y a la Castidad.        

La vocación de la persona al amor se realiza de dos formas:
³ El amor virginal y
³ El amor conyugal.
Ambos requieren para su desarrollo el compromiso de vivir la castidad, de acuerdo con el propio estado de vida de cada quien.

El dominio de sí.

La pureza de la mente y del cuerpo, ayuda a desarrollar el verdadero respeto hacia sí mismos y al mismo tiempo nos hace capaces de respetar a los demás. En este sentido, la castidad implica un aprendizaje del dominio de sí mismos. La alternativa es clara: o el ser humano controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado.
Toda persona sabe también por experiencia, que la castidad requiere rechazar ciertos pensamientos, palabras y acciones pecaminosas.

La Educación en el amor.
El contenido de la educación
afectivo-sexual dependerá de la filosofía y de la ética con que se enfoque el contenido.
Por ejemplo, la filosofía materialista, -que niega la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma-, al enfrentarse con la sexualidad lo hace desde la pura biología, sólo les interesa la genitalidad y el placer físico que de ella se derive.

Educar para el amor, es educar para la castidad, pues la castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de dirigir el instinto sexual hacia el amor verdadero y encuadrarlo en el desarrollo de la persona.

Por tanto la Educación de la Sexualidad debe ser:
³ Respetuosa de la dignidad humana,
³ Respetuosa del pudor,
³ Inspirada en valores éticos y morales,
³ Ofrecida y vivida paso a paso,
³ Delicada y positiva,
³ Prudente, clara y verdadera.


Educación a la castidad.
La formación a la castidad, implica la colaboración esencial de los padres también en la formación de otras virtudes como la templanza, la fortaleza, la prudencia. La castidad, -como virtud-, no perdura si no hay capacidad de renuncia, de sacrificio y de espera (cualidades que en la época actual se cree que no es posible vivir).

La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas.
La castidad vuelve armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior.
La vivencia de la castidad no debe entenderse como una actitud represiva; no es una negación de la sexualidad.

La educación de los hijos a la castidad se propone tres objetivos: 
a.    Conservar en la familia un clima positivo de amor, de virtud y de respeto a los dones de Dios, particularmente al don de la vida;

b.    Ayudar gradualmente a los hijos a comprender el valor de la sexualidad y de la castidad y sostener su desarrollo con el consejo, el ejemplo y la oración; 

c.      Ayudarles a comprender y a descubrir la propia vocación al matrimonio o a la virginidad, en un clima de armonía, afecto y paz, y respetando sus aptitudes.
Cuando la familia ejerce una efectiva labor de apoyo educativo y estimula el ejercicio de las virtudes, se facilita la educación a la castidad y se eliminan conflictos interiores.


Padres y Madres: primeros y principales Educadores de la Afectividad.

Al dar la vida, los padres cooperan con el poder creador de Dios y reciben el don de una nueva responsabilidad: no sólo la de nutrir y satisfacer las necesidades materiales y culturales de sus hijos, sino sobre todo, la de transmitirles la verdad de la fe hecha vida y educarlos en el amor de Dios y del prójimo.
El Creador, al conceder a los esposos el privilegio y la gran responsabilidad de llegar a ser padres, les otorga la gracia para cumplir adecuadamente su propia misión.

Los padres en esta tarea de educar a sus hijos, están guiados por dos verdades fundamentales:

« La primera es que la persona humana está llamada a vivir en la verdad y en el amor.

« La segunda es que cada persona se realiza mediante la entrega sincera de sí misma.

Los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos, y en este campo tienen una competencia primordial: son educadores por ser padres.
La educación para el amor como don de sí constituye también una condición indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada.
Es decir, los padres deben usar un lenguaje y un modo de comunicación que respete la modestia natural de sus hijos e hijas, y que no se convierta en una ocasión más de incitación al pecado, sino que resulte en un correcto aprecio del don de la sexualidad humana y de la castidad.



ORACIÓN ECUMÉNICA

OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén

Juan Pablo II

Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana

Enlaces de interés:

Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

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