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sábado, 11 de diciembre de 2010

SÓLO DIOS ES DUEÑO DE LA VIDA Y LA MUERTE

Ibai Uriarte, hace unas semanas jugando en Galdakao

 INESPERADA MEJORÍA Los órganos de un niño de cuatro años vuelven a funcionar y podrían evitarle un trasplante múltiple

«Los médicos están alucinados con la fortaleza de Ibai y su capacidad de lucha», manifestó el padre del menor
Localidad:
redacción/la voz.
Fecha de publicación:
10/12/2010

Como si de un cuento de Navidad se tratase, los órganos del niño vasco Ibai Uriarte, de cuatro años, han vuelto de pronto a funcionar cuando el pequeño estaba abocado a un trasplante múltiple de urgencia para poder salvar su vida.

El pasado día 29 de noviembre, Ibai fue sometido a una operación en el Hospital de Cruces (en Baracaldo) para extirparle un bulto de nacimiento que tenía en el abdomen. Pero la intervención se torció y varios órganos dejaron de funcionarle de pronto por falta de oxígeno.

El niño fue derivado de inmediato al Hospital La Paz, de Madrid, en el que los médicos determinaron que era imprescindible el triple trasplante, que en principio iba a incluir también el hígado.

Sin embargo, ayer por la mañana, Javier Uriarte, padre del pequeño, destacaba en varias emisoras de radio que su hijo empezaba a reaccionar y que, en principio, ya no era necesario el hígado.

«Los médicos están alucinados con la fortaleza de Ibai y su capacidad de lucha», manifestó Javier en Onda Cero, antes de recordar, angustiado, que necesitaban los órganos en una semana o dos. «El niño está tranquilo a pesar de seguir intubado. No puede hablarnos, pero nosotros le damos muchísimos ánimos porque somos optimistas», agregaba su progenitor.
Por la tarde, la situación había cambiado de forma radical cuando el hospital madrileño confirmaba la mejoría del niño, cuyos órganos comenzaron a funcionar otra vez al responder a la medicación.

El padre de Ibai mantenía todavía la cautela a pesar de que no podía contener la euforia. En principio, el trasplante múltiple ya no será necesario y la pesadilla de la familia ha comenzado a desvanecerse.

alegoría sobre la vida y la muerte.


Los médicos están alucinados y no entienden como pueden suceder estas cosas. Un niño abocado a un transplante multiple y gravemente en peligro, de repente, todo empieza a funcionar y se establece la normalidad.

No hablamos de milagro, eso sólo lo sabe DIOS, pero si hablamos de que nosotros, los hombres y mujeres de este planeta, no sabemos ni entendemos muchas cosas sobre la vida de nosotros mismos. Luego, al hilo de estos casos, que nos descubren nuestra impotencia, surge la pregunta: ¿Quiénes somos nosotros para decidir sobre la vida y la muerte?

Ahora, cuando se plantea la eutanasia y el decidir cuando un ser humano debe dejar este mundo, estos casos nos pueden servir de reflexión y de llamada a preguntarnos con que autoridad, cuando no sabemos nada al respecto ni somos dueño de tomar decisiones sobre la vida que nos ha sido regalada, tomamos la decisión de acabar con la vida de una persona.

De la misma forma, seguimos preguntándonos, ¿quiénes somos para decidir, en base a nuestros propios intereses, sobre la conveniencia de permitir vivir, porque son seres ya nacidos en el vientre de sus madres, a esos niños indefensos en el vientre de sus madres, valga la redundancia?

Creo que casos como el de Ibai Uriarte nos deben interpelar y hacernos reflexionar sobre nuestra conducta antes el problema de la vida y la muerte. La vida nos ha sido regalada y la muerte será el examen de amor que haya significado nuestra vida. Sólo el Creador será quien tenga poder para examinarnos y guzgarnos.


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