Llevamos con la puerta de este blog, no cerrada,
pero sí entreabierta como esperando un soplo que nos aliente a seguir. No es
que nos hayamos parado; la vida siempre está ahí presente, pero quizás hemos
estado defendiéndola en otros lugares.
Es cierto y verdad que no tenemos, por ahora, el
don de la ubicuidad, pero aunque no pensamos tenerlo, sí confiamos en que el
Señor nos lo puede dar en cualquier momento. El Padre Pío lo tenía.
Nuestra capacidad no da para mucho, pero sí
tratamos de dar todo lo que el Señor nos ha regalado.
La vida es el regalo que Dios nos ha dado para que,
a través de su recorrido, sea el que sea, podamos encontrarnos con Él.
No ha sido mi intención, pero mientras escribo me
veo en la obligación de citar mis últimos pensamientos al respecto. ¿No lo ves?¡Está a tu lado! “Adorable vejez”, ya publicada, forma la trilogía que he
terminado y que termina con el tercero “Dios está en tu vida”, que ya está en
manos de la editorial. Supongo que en septiembre ya estará publicado.
No es mi intención hacer publicidad, simplemente citarlo para que el que quiera tenga acceso a ello. Mi única intención es dar a conocer al Señor. Luego, cada cual es libre para elegir el camino a seguir.
Hablan precisamente de eso, de la presencia de Dios
en nuestra vida. Y de la acción del Espíritu Santo.
Por eso, la vida siempre tenemos que defenderla porque es el regalo que Dios nos da para que lleguemos a Él. Contamos con la garantía de su infinita Misericordia y eso nos llena de esperanza y de alegría.